Otra entrevista de trabajo, otro gracias te llamamos. Era la quinta vez que escuchaba esa frase en el día. Si por lo menos le dijeran: “sabes qué, vales callampa. Ándate de aquí”, partiría más tranquilo. Yo quedo angustiado frente al teléfono, esperando que el maldito aparato suene, sin embargo, no pasa nada. Con suerte recibo un llamado de la tía lesbiana, del pololo de mi hermana y una grabación de Camiroaga ofreciéndome un descuento por comparar condones en Farmacias Ahumada. De empleo ni hablar.
Como tenía tiempo de sobra, me di vueltas por Santiago. Mientras
paseaba por la ciudad, se acabaron mis los cigarrillos. Con la
cajetilla vacía, me acerqué a un basurero. Entre la porquería,
específicamente, sobre una lata de Coca-Cola, había un papel con la
siguiente sigla:
FPPJ
El panfleto despertó mi curiosidad ¿De qué se trataba? ¿Será acaso un
nuevo partido político? ¿Un manifiesto? Fuese lo que fuese necesitaba mayor información sobre
aquella sigla. Seguí caminando por la capital. Avanzaba raudo por las
contaminadas calles de ciudad cuática. Esperaba encontrar la noticia
que catapultase mi carrera periodística. Miraba de un lado a otro,
tratando de hallar la sigla escrita en la pared. Nada. Todo lo que vi
fue un par de lesbianitas atracando en los arbustos del forestal, un
graffiti con la leyenda: “la Jessy es maraca”, tallado con perfección
en un árbol centenario y el ya clásico “pico pal que...” rayado con
pintura en una casa abandonada.
Cuando estaba a punto de darme por vencido, en una de las murallas de Museo de Bellas Artes, volví a ver la sigla. Me acerqué corriendo y me di cuenta que se trataba de un afiche propagandístico. Comencé a leerlo:
Comunicado Frente Patriótico Pamela Jiles
El recientemente creado Frente Patriótico Pamela Jiles (FPPJ) ha
decidido liberar a la sociedad del yugo farandulero que reina en el
país. Para estos fines utilizaremos las más grotescas armas conocidas
por la humanidad. Así nos vengaremos de las imbecilidades que nos
obligan a ver: el SQP, el CQC, el MQH y el TQG.
Este movimiento revolucionario, proletario y social, pretende eliminar
de una vez por todas el flagelo farandulero que se ha adueñado
ilícitamente de la televisión nacional, obligándonos a ver el rey león
junto con la Coté López, la inteligencia superior de Luli, el festival de viña y las tetas caídas de la Bolocco.
Si los programas de TV de espectáculo no son retirados de las parrillas
programáticas el 11 de septiembre del 2009, actuaremos con todo el peso
de la ira.
Ésta es la primera advertencia. Si no somos considerados, nos tomaremos la televisión a través de un golpe violento contra el fascismo-totalitario de este tipo de periodismo.
Notifíquese, regístrese y publíquese.
Frente Patriótico Pamela Jiles.
PD: Chico Pérez, apróntate
¿Será una tomadura de pelo o estarán hablando en serio? Pensé. Era
una soberana tontera, pero el grupo tocó la fibra más sensible de mi
idealismo. Por qué yo, un tipo inteligente, medianamente culto, sintió
empatía por aquellos revolucionarios post modernos. Ellos no pretenden
cambiar el mundo, no les interesa la política, no andan en las
protestas lanzando piedras para derrumbar el sistema educacional… sólo
anhelan tranformar la televisión.
Supongo que estarán aburridos de personajes como Petaccia, un tipo
mediocre, sin capacidad de articular una idea y que está en la Tv
gracias a los anabólicos y haberse acostado con Paulina Nin. Quizás sea
un grupo de cesantes como yo, gente con algo de talento y que no tiene
derecho a voz ni a voto ante la pacata parrilla programática de los
canales.
Me siento identificado con ellos. Quiero pertenecer al movimiento.
Estoy dispuesto a atacar puntos estratégicos del espectáculo como la
clínica del doctor Vidal para cortar el suministro de silicona a las
modelos. Estoy dispuesto a inmolarme en la Kmasú, pasando por el
peligroso ejército de camboyanas (especialistas en lucha cuerpo a
cuerpo) que protege a la tía Mané y así eliminar el 50% de las
informaciones del enemigo. Estoy dispuesto a infiltrarme en las líneas
de Primer Plano, seducir a Francisca García Huidobro o en el peor de
los casos, a Jordi Castell para extraer la valiosa pauta enemiga. Estoy
dispuesto a robar los colaless de la Marlen para condecorar la valentía
de tan grandioso grupo. En el fondo, estoy dispuesto a lo que sea.
Todo sea por la causa. Estoy esperando su llamado. Los televidentes unidos, jamás serán vencidos.



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